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Ya nos pillamos: una campaña de gastronomía social

Gastronomía

Veinte restaurantes de todo el país articulan soluciones solidarias para mantener vivo el motor de sus negocios, la pieza clave para que cuando esto termine, vuelvan a operar: sus empleados.

 Por Pamela Villagra @Villagrita21

Un rey microscópico de corona invisible nos tiene paralizados.

Es una realidad, dura e incierta. Cuarentenas, distancia social, extrema prudencia, autocuidado, quedarse en casa.  Situación que debilita los sistemas productivos, que pone en jaque al sistema económico, y que –sobre todo- precariza o destruya el empleo.

La industria gastronómica  colombiana  genera casi un millón de empleos. Y no solo esto, en los últimos cinco años ha conseguido dinamizar la producción de pequeños agricultores, queseros, pescadores y piangüeras; ha contribuido a que el viche sea patrimonio, ha defendido al queso de hoja, ha dado valor y autoestima a la grandiosa despensa colombiana. Es constructora de identidad y embajadora de la mejor imagen del país en el extranjero.

Y es que quizá nunca hemos dado a la gastronomía la importancia que merece, olvidando que es un patrimonio emocional y cultural de el pueblo. El café matutino en la cafetería cercana a la oficina; el restaurante preferido del domingo familiar; el sitio especial de aniversario; la “compinchada” con el camarero para la pedida de mano; el de la reunión mensual con amigas; el de la graduación; el de el fin de semana playero; el que he soñado y ahorrado por conocer.

Todos esos restaurantes que han conseguido ser mucho más que solo espacios para saciar el hambre, atraviesan hoy una crisis sin parangón, que los tiene amenazados y los empuja al ocaso.

Para salvar el primer eslabón de la cadena restaurantera, los empleados, que son a la postre los más importantes, el motor, el único imprescindible para reiniciar los negocios cuando la cuarentena termine, un grupo de restauranteros de todo el país han lanzado la campaña “Ya nos pillamos”, una plataforma colaborativa que, a través de la venta de bonos de consumo redimibles pos cuarentena, busca poder pagar los salarios de sus equipos.

“Todo lo recaudado será destinado exclusivamente al pago de salarios de los 380 empleados asociados a los 20 restaurantes participantes”, me cuenta María Paula Amador jefe de servicio del restaurante Mesa Franca, líder de la iniciativa.

Hay un acuerdo contractual que firman todos los propietarios de los restaurantes, en los que se comprometen legalmente a destinar los recursos obtenidos para los fines que fue creado. Y esperan que el éxito sea tan rotundo que muchos otros restaurantes se sumen y se suban a este salvavidas.

A falta del Estado, de su ceguera e indiferencia, buena es siempre la comunidad, el colectivo. ¡Qué duda cabe que el sufrimiento desarrolla mejor que nada las fuerzas del espíritu!

La salud es primero. Lo saben los restauranteros, lo sabemos los clientes. Permanecerán cerrados. Lo entienden, lo asumen, lo hacen. Han repartido la comida que se quedó sin servir en las mesas entre sus empleados, aliados, amigos, familias. Otros, los menos, luchan a diario por intentar sostener sus estructuras a base de un domicilio que no alcanza, que no es suficiente.  Sin ventas, sin trabajar es imposible cumplir con los compromisos. Las pymes gastronómicas (y otras) son el pulmón de un Estado. No las dejemos morir. Ingresa a https://www.yanospillamos.com/ y compra tu bono. Estoy segura que cuando todo pase, esa cena, ese almuerzo, te sabrá a gloria.

La generosidad será el nuevo sabor en la cocina.

 

Pamela Villagra, periodista gastronómica. Editora de la Guía Gastronómica de Bogotá y fundadora de Gastromujeres Colombia. @Villagrita2

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