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Un paseo por la ciudad amurallada de Cartagena

Desde cualquier punto se pueden lograr majestuosas panorámicas. Cada espacio tiene una historia que deleita, enamora e irradia de mística a la “Heroica”. En esta ciudad amurallada, cada piedra ha sido protagonista de la historia hispanoamericana.

 

Un paseo por la ciudad amurallada de Cartagena
Las iglesias, monasterios y grandes construcciones, hacen parte del encanto de la Ciudad Amurallada de Cartagena

Con grandes contrastes, Cartagena es sinónimo de suntuosidad, gastronomía y romanticismo. Desde siempre ha sido el epicentro cultural y de los más relevantes acontecimientos de la nación; sin embargo, está claro que es una ciudad que resurge, que requiere mayor atención y cuya mayoría de habitantes distan de la vida que se goza en el centro; a pesar de ello, como fieles descendientes de españoles, negros, mulatos y zambos, son las personas más alegres, serviciales, de energía colaborativa, grandes relatos y con todo el empuje para enamorar a propios y extranjeros con sus frutas, sus paseos en carrozas y sus rostros sonrientes.

Un paseo por la ciudad amurallada de Cartagena es un descubrir de sabores y colores, es encontrarse en cada esquina con el rostro moreno, lleno de gracia y belleza de una mujer palenquera, que con su atuendo revive nuestro amor por la cumbia, por nuestros colores patrios y el profundo respeto por las mujeres emprendedoras y valientes. Un paseo por la ciudad amurallada es una conexión total con lo moderno y con la historia, es una postal que permanece en la retina de sus visitantes, donde aún es posible contemplar sus épocas como la heroica y como el bastión protector de la nación.

Es imposible andar por sus calles sin evocar a quienes han caminado por ellas: gitanos, piratas, españoles, afrodescendientes, inquisidores, indígenas, y para nuestros días, importantes mandatarios del mundo, empresarios, escritores y miles de turistas más que convergen en la joya más valiosa de la ciudad: Su ciudad amurallada.

 

El camino al interior de las murallas:

Calles llenas de encanto, naturaleza y color
Calles llenas de encanto, naturaleza y color

No es necesario saber que la Ciudad Amurallada ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad desde 1984 por la Unesco para disfrutarla y ser testigo vivo de su maravilla, pero si es un referente de su papel en la historia y el presente de la humanidad. Ingresar al fuerte es transportarse a otras épocas de encanto pintoresco y acogedor, es el destino obligado que complace los gustos más exigentes de cualquier turista del mundo: música, color, sabor, calor humano, clima tropical y toda la historia encerrados en un solo lugar, ante sus ojos.

Zapatos cómodos y ropa ligera, eventualmente de lino, y un sombrero que proteja del clima húmedo y caliente, son todos los implementos necesarios para disfrutar de la caminata en el día, un placer para el que hay que usar todos los sentidos, pero es imprescindible aguzar la vista y el oído. Calle a calle la economía informal va a ser un atractivo mismo de la ciudad: pintores con sus obras, artesanos y sus sombreros o coloridas mochilas, palenqueras con sus frutas, dulces típicos, enmarcados por una suntuosa arquitectura.

Al entrar se revela una ciudad colonial viva, con antiguos carruajes llevados por caballos, fachadas intactas de la época y callecitas muchas veces angostas que han sido cuidadosamente bautizadas: De Baloco, La Inquisición, De las Damas, Del Landrinal, De la Amargura, entre otras. Una ciudad que mantiene las grandes casonas y mansiones del período, que hoy son lujosas joyerías y boutiques, hoteles, museos, restaurantes y bares.

Actualmente, la ciudad amurallada es epicentro de todo tipo de propuestas gastronómicas, cocina colombiana con creativas y cautivantes recreaciones; comida cartagenera, peruana, argentina, cubana, española y de todo tipo de nacionalidades. Especialidades para buscar en la mañana una arepa de huevo con suero, carimañolas, frutas típicas, o un típico matrimonio el bollo e’ mazorca con queso.

Para la media mañana, al costado de la plaza de la Torre del Reloj se puede encontrar el Portal de Los Dulces, un sector concurrido por cartageneros y turistas que se deleitan con dulces típicos creados con recetas ancestrales como como cocadas, bocadillos, bolas de tamarindo, muñequitas de dulce de leche, alegrías y turrones de ajonjolí… todas a disposición de los comensales al vaivén de un ¿¡A la orden!?

Para pasar una tarde agradable, que sin lugar a dudas será acompañada por un inolvidable atardecer, no hay mejor lugar que los baluartes. Uno de los más famosos y concurridos es el Baluarte de San Francisco Javier, construido desde 1630 para ser protector en las más afamadas batallas y que es hoy el mirador más especial de la ciudad amurallada, con un restaurante bar que le asegurará una buena tarde; pero si lo suyo es es caminar, podrá disfrutar en la Plaza del reloj de un delicioso ceviche cartagenero, con un jugo de alguna fruta exótica como el zapote.

Para la noche la oferta es más que variada, la vida nocturna de la ciudad es inigualable. Es posible encontrar los restaurantes más exquisitos de Colombia, así como propuestas más cómodas en las plazas y terrazas que abundan en la ciudad. También es agradable dar un paseo en coche, caminando o en bicicleta. Lo que sí le garantiza la ciudad es una gran variedad no solo de lugares, sino de comidas, bebidas y experiencias auténticas e inolvidables.

 

¿Qué no perderse?

Color y encanto en la Ciudad Amurallada de Cartagena
Color y encanto en la Ciudad Amurallada de Cartagena

En realidad nada. Todo debe ser visitado, admirado y vivido. Sin importar que religión profese, no deje de conocer la arquitectura e imponencia de sus iglesias y catedrales La Catedral, la Iglesia de Santo Domingo, la Iglesia y Monasterio San Pedro Claver, el Convento de San Agustín y el Convento de San Francisco.

Si usted admira la cultura y la historia, no deje de visitar el Museo de Arte Moderno, el Museo del Oro, el Museo Naval, el Palacio de Gobierno, el Palacio de La Inquisición y el Palacio de Justicia.

Si lo suyo es la arquitectura, además de cada una de las calles coloridas, no deje de conocer el Muelle de Los Pegasos, la Casa del Marqués de Premio Real, la Casa del Marqués de Valdehoyos, la Torre del Reloj, las Bóvedas, las Murallas, la Plaza de Bolívar, la Plaza de La Aduana y la Plaza de Los Coches.

Los adjetivos son cortos para describir a la ciudad amurallada, no obstante, el premio nobel colombiano, Gabriel García Marquez, consideró siempre a Cartagena como una de sus fuentes de inspiración y la base de su realismo mágico.

 

 

 

 

 

“Me bastó dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer” – Gabriel García Márquez.

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