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Blanco y Negro

Ser colombiano no te hace único, pero sí especial. Ser de un país lleno de contrastes y colores, comidas típicas en cada ciudad y paisajes especialmente variados, nos hacen fáciles de detectar donde sea que viajemos.

Fue en Toronto, Canadá, durante el cuarto mes de invierno, un día de aquellos que empecé a llamar “Blanco y Negro”. Blanco, por la nieve que inunda la ciudad con sus calles como pistas de hielo, y árboles que parecen dormir esperando que el verde vuelva a recargarlos de vida.

Negro, presente en todas las chaquetas de invierno que usan los ríos de personas que ves en el metro, y caminando por la ciudad. Todos usan este tan elegante y triste color, lo cual hace más llamativo a cualquiera que se arriesgue a romper la etiqueta.

Se dice que para cada temporada hay una paleta de colores. Toronto, lugar en el que me encuentro, usa gris, café y negro durante el invierno. Para mi folclor colombiano, eso no puede ser. Por ello, si todo intenta bajarte de nota en una temporada tan larga de invierno como la de seis meses que se vive en esta ciudad, los colores pueden ser de gran ayuda para subirla.

Y sí, ahí estaba yo. Con mi pelo rojo y mi chaqueta morada de invierno; escuchando musiquita de esa que te hace sonreír y con la que no puedes evitar soltar un movimiento desencajando la cadera. De pronto una mujer mayor que no paraba de mirarme con asombro se acerca y me dice: “Lo siento, no quiero ser entrometida, pero no es usual ver personas que aún sonríen en este, el cuarto mes de fuerte invierno ¿puedo preguntarte de dónde eres?”

A lo cual, sonriendo, respondí: Soy de COLOMBIA, un país donde la gente es alegre, tiene sabrosura y no necesita mucho para siempre estar feliz.

  • Janeth
    19 Junio, 2019 at 5:20 pm

    Muy bonito. Usted piensa quedarse en esa ciudad?

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